El ser humano tiene la común idea de que existe una progresión aritmética lineal y ascendente en el desarrollo de la vida y por extensión en cualquier tipo de proceso. En otras palabras, a tal esfuerzo, tal resultado, aceptando pequeños altibajos a modo de picos en su recorrido.

Haciendo un símil, sería aplicable la ley de Hooke sobre el estiramiento longitudinal de los materiales elásticos que dice que la deformación es directamente proporcional a la fuerza aplicada. En términos comunes, un muelle da el doble de fuerza cada vez que es duplicada su longitud.

En términos humanos, los que se esfuerzan el doble obtienen el doble de resultados.
Y los que no que se esfuerzan en crecer diariamente se estancan y no progresan en la vida. Los funcionarios de los estados paternalistas adoptan este tipo de conducta. Ellos, no creen en la ley de Hooke y en cambio adoran la ley del embudo, la Ley Moscoso y algunas otras de su interés personal.

Mas la realidad común es muy distinta. Afortunadamente, una mecánica única tan ramplona y simple como la progresión lineal ascendente introduciría mucho tedio al sistema. No siempre tiene porque ser así y lo que es más probable es que casi nunca sea así, pues existe todo un abanico de posibilidades en la relación entre el esfuerzo aplicado y los resultados obtenidos.

¿Se trata quizás de una progresión geométrica? Y de ser así ¿sería de rampa ascendente o descendente con respecto a la cantidad de esfuerzo necesario a aplicar para obtener resultados?

Veamos comportamientos físicos de este tipo. Una progresión geométrica de esfuerzo ascendente sería la que se obtiene al elevar objetos en altura. Es muy fácil hacer subir una piedra hasta la altura de nuestras manos y es más difícil subirla a lo alto de una vivienda, de una montaña o porque no, de la estratosfera. La piedra es la misma, las distancias, metro a metro son iguales, pero cada vez, el reto es mayor conforme se incrementa la distancia. Esta forma de entender el problema tiene un límite. Pues, tarde o temprano, se alcanza el grado de esfuerzo infinito a cambio de una mínima progresión en los resultados.

Este tipo de procesos, no se deben mantener indefinidamente, hay que detectar su punto de inflexión en el que costo esfuerzo-beneficio es tal que no merece la pena perseverar en el.

¿Existen en la vida, procesos de este tipo? Pues, por desgracia, si. Algunos muy fáciles de detectar, por ejemplo la obtención de petróleo a nivel mundial sufre una curva de progresión geométrica de esfuerzo ascendente que todos conocemos y desgraciadamente empezamos a sufrir pues una vez alcanzado el punto en que no se puede extraer la cantidad de petróleo que el mundo consume, la variable que ahora domina es el precio. Pero esto no es nada para cuando realmente se alcance el punto donde el esfuerzo económico por extraerlo no compense el rendimiento económico obtenido en tan escasa cantidad y difícil localización. Habrá que abandonarlo por necesario que sea. Será el fin de la era del petróleo. Pero, tranquilos, habrá sus crisis, pero no será el fin del mundo, aunque si de este mundo tal y como ahora lo conocemos.
Lo importante de este tipo de desarrollo de procesos es que al ser de progresión geométrica la proximidad de su fin se presiente continuamente y la evaluación de la curva se hace patética y continuamente necesaria.

Pues, todos los recursos naturales son limitados y por tanto tienen su propia curva de desarrollo y un horizonte de extinción de este tipo, más o menos lejano.

Y existen muchos procesos con este tipo de desarrollo que por su magnitud o por la intangibilidad de sus variables se hacen menos definibles, pero existen en abundancia. Pero tampoco es este el prototipo ideal del desarrollo de los procesos.

Cuando al contrario, la curva de progresión tiene su rampa inicial muy empinada pero esta se va suavizando con el esfuerzo realizado se obtiene un tipo de procesos difíciles de comenzar pero fáciles y agradecidos con el tiempo. Pues cada vez se obtiene más y el esfuerzo tiene que ser menor para obtener los resultados.

Ejemplo típico de este tipo de desarrollo es el del millonario que se hace a si mismo. Pues con grandes y heroicos esfuerzos ahorra sus primeras monedas, para pasar con el tiempo y la misma mentalidad,a alcanzar un estatus de rico a la par que cada vez le es más favorable la relación esfuerzo-beneficio por aquello de que el dinero llama al dinero.

En realidad abundan más los procesos que tienen esta forma de desarrollo que los otros anteriormente descritos.

Nada suele ser fácil al comienzo y con el tiempo, en base a la experiencia, el esfuerzo a aplicar es menor por la unidad de beneficio obtenida.

En teoría estos procesos no tienen límite, no hay quien los pare, pero la realidad es otra. Pues los procesos no están solos en su medio y al interactuar entre ellos suelen limitarse por no hablar de autolimitaciones, que también existen.

Por ejemplo, el desarrollo de las poblaciones en presencia de alimento suficiente, sean animales o humanos tiene este tipo de comportamiento, más no siempre existe espacio y alimentos suficientes como para este tipo de explosivo desarrollo.

Cuando las ratas se hacinan disminuyen su índice natalidad y cuando escasea el alimento se matan entre ellas. Los humanos, aunque con otras motivaciones también practicamos estos hábitos frecuentemente. ¿Nos autorregulamos como ratas?

En verdad los procesos suelen ser autolimitados en el tiempo. Su curva desarrollo se parece a la intensidad de la fuerza del aire necesaria para inflar un globo.

En estudios sobre inflados de globos –Kraus, (1973), Merritt y Weinhaus (1978), Chater y Hutchinson (1984), Read (1986), Walter (1990)- la curva que representa la resistencia del aire tiene un comienzo en rampa fuerte para después sufrir una curva de caída parecido en su forma a la del ascenso, continuándose por un estancamiento prolongado de suave ascenso.

Si apartamos el estruendoso final que produce la explosión del globo, ese puede ser el ejemplo de curva más predominante en la naturaleza.

La propia vida del ser humano tiene ese desarrollo, un comienzo difícil con una curva de desarrollo empinada, estudio, lucha, competencia, para una vez alcanzado el zenit caer intensamente (no olvidemos que hablamos de esfuerzo por beneficio) para después alcanzar una estabilidad en ligera pendiente ascendente por el paso de los años hasta el final de nuestros días.

Para mayor similitud, la vida tiene, tal y como los globos, su explosión final incluida.

Esperemos que sea tarde.